El negocio de la basura

En tiempos de urgente recuperación económica, por la pandemia, urge ser dinámico y creativo. Los sectores público y privado necesitan usar su creatividad para rehacer el país. Se impone facilitar las cosas y el primer ejemplo de esa flexibilidad lo tienen que dar los gobernantes, quitando de en medio las muchas barreras burocráticas que entorpecen los nuevos emprendimientos comerciales e industriales. La necesidad de reactivar la economía exige que todos nos pongamos las pilas y de verdad. Más acciones concretas que promesas vacías y menos palabras vacías, que producen expectativas por unos días y luego grandes frustraciones.

Antes de 1989 se decía que empresarios japoneses habían presentado una propuesta a Panamá para procesar esa riqueza llamada desechos sólidos, que conocemos como basura. Dicen que los del Sol Naciente quedaron perplejos y desilusionados: no entendieron algo muy propio del trópico: el “¿qué hay para mí?” Es fácil imaginar que esta historia se repitió más de una vez. Peor aún, se ha asentado en aquellos con una gota de poder.

Después de la invasión estadounidense, como alcalde de Panamá, consideré una prioridad dotar a la ciudad de un mejor sistema de recolección de residuos. Un asunto de gran interés sanitario y social, descuidado durante los 31 años de la llamada “democracia”. El «¿qué hay para mí?» lo ha jodido todo. No se ha hecho nada; los gobernantes no lo han permitido. Eso sí, han aumentado el cementerio de camiones averiados y reparados que nunca se arreglan; el baile de las piezas adquiridas que nunca llegaron a su destino. La quema insalubre continúa, causando daños en los terrenos donde se deposita y las comunidades que viven a su alrededor, primero en el Crematorio (hoy Costa del Este) y ahora en Cerro Patacón. Sigue todo tipo de negociaciones por parte de unos pocos, en un asunto que afecta tanto a la salud pública, como a las piezas de camiones que nunca se reparan,

Desde la Alcaldía pude conocer cómo se ha resuelto satisfactoriamente el problema en grandes ciudades como Madrid y Houston, y donde la gestión de los residuos sólidos se ha convertido en un gran negocio para muchos, empezando por los ciudadanos, por el hecho de poder respirar aire. mucho más puro. En Panamá hay dos empresas españolas que reciclan, aunque no en la escala que debería ser.

Actualmente, existe una propuesta al gobierno nacional (existente desde la época de Varela), según la cual una empresa estadounidense brindaría a Panamá la forma de procesar todos los residuos sólidos a nivel nacional. Se instalarían plantas de tratamiento a nivel nacional, con una inversión de mil quinientos millones de dólares, que aportarían sin costo alguno para el Gobierno. ¿Qué recibirían a cambio? Que se les otorgue una concesión para producir energía por 25 años, manteniendo los más altos niveles de protección ambiental y seguridad con tecnología de punta, con base en plantas similares a nivel mundial. Se acabarían los vertederos, ya que todos los residuos se procesarían a nivel nacional, y los que no, como el vidrio y el metal, se dejarían de lado.

Las principales barreras encontradas: hay que consultar a la Autoridad de Limpieza; solicitar autorización a la ASEP para la concesión para producir energía. Según sus responsables, los de la Autoridad de Limpieza tendrán que estar previamente capacitados en estos nuevos procedimientos. Los que sabían de la oferta desde 2015, con el hecho de que no eran perredistas, ya no están: hay que empezar de cero. ¿Y…? A ese ritmo, esta empresa o cualquiera que haga ofertas similares, permanecerá allí hasta el 30 de junio de 2024, cuando cambie el próximo gobierno. A menos que haya “alguien” poderoso en el “bisness”.

Falta de mano ejecutiva de los gobernantes. Requiere muchos proyectos; pero que se hagan realidad. Mientras no existan esas habilidades ejecutivas, nada andará. Podemos traer a los mejores expertos en Asociaciones Público-Privadas del exterior o crear ministerios de Inversión, pero sin esa decisión de ser ejecutivos del Gobierno, lamentablemente nada prosperará. Esta decisión es donde se demuestra, en un país presidencial como Panamá, que, para que todo salga adelante, quien debe ejercer su mando es Nito Cortizo. Nadie más.

Guillermo A. Cochez.

Referencia:  https://www.laestrella.com.pa/opinion/columnistas/201029/negocio-basura